Si un bebé o un niño pequeño empieza a toser mucho de repente por la noche, puede parecer algo muy dramático. Sobre todo tumbado, la tos suele sonar más fuerte, más cansada y más preocupante que durante el día. Entonces muchos padres se preguntan: ¿sigue siendo un resfriado normal o a mi hijo le cuesta respirar?

Para orientarte, lo más importante es esto: no decide el volumen de la tos, sino la respiración de tu hijo. Si entre los ataques de tos respira tranquilo, reacciona contigo y todavía bebe, a menudo se trata de una infección respiratoria habitual. En cambio, si la respiración se ve claramente trabajosa, silbante o con tirajes, no deberías esperar.

Por qué la tos suele empeorar por la noche

Con los resfriados, al estar tumbado se acumula más secreción en la zona de nariz y garganta. Baja hacia atrás e irrita el reflejo de la tos. Además, los bebés y los niños pequeños aún no son tan buenos para expulsar la mucosidad al toser o para despejarse la nariz por sí solos.

Por eso, un niño puede toser solo un poco durante el día y por la noche tener de repente ataques de tos mucho más fuertes.

Signos acompañantes frecuentes de una infección normal son:

  • moqueo o nariz taponada
  • tos con mucosidad o al principio tos seca
  • sueño inquieto
  • menos sed y apetito
  • cansancio o mayor necesidad de cercanía
  • irritabilidad y más llanto

¿Cómo suena la tos?

El sonido por sí solo no da un diagnóstico. Pero puede ayudar a describir mejor la situación.

Tos con mucosidad

La tos suena húmeda o “con flemas”, a menudo junto con moqueo. Los niños pequeños suelen tragarse la mucosidad en lugar de escupirla. Por eso, que suene con flemas no significa automáticamente que el problema esté profundo en los pulmones.

Tos seca e irritativa

Una tos seca también puede aparecer con una infección habitual. Por la noche suele empeorar porque las mucosas están irritadas y el niño está tumbado.

Tos perruna

Una tos seca que recuerda a un ladrido de foca o de perro puede encajar con un pseudocrup. Además, es típico que haya ronquera y a veces un sonido silbante o de tiraje al inspirar. Los síntomas suelen empezar de forma repentina por la tarde o por la noche y afectan sobre todo a niños entre aproximadamente seis meses y seis años.

En qué deberías fijarte más que en la tos en sí

Con una tos fuerte, ayudan cuatro preguntas:

  • ¿Cómo respira tu hijo entre los ataques de tos?
  • ¿Puede beber y tragar?
  • ¿Está atento y se puede calmar?
  • ¿Parece solo resfriado o en general claramente enfermo?

Con una infección, un niño puede estar agotado, llorón y por la noche inquieto. Lo importante es si entre las fases de tos vuelve a poder respirar con normalidad y consigue calmarse un poco.

Cuándo se debe valorar la tos médicamente

Haz que un profesional sanitario valore a tu hijo/a si se cumple alguno de estos puntos:

La respiración parece llamativa

Presta especial atención a:

  • respiración muy rápida o con esfuerzo
  • hundimiento visible de la piel entre las costillas, debajo del pecho o en el cuello
  • aleteo nasal marcado
  • ruidos respiratorios silbantes o ásperos
  • ruidos respiratorios también en reposo

Los hundimientos visibles y la dificultad respiratoria clara son señales de alarma importantes. Si hay dificultad respiratoria grave, se debe llamar de inmediato al 112.

Tu hijo/a bebe claramente menos

Si un niño/a, por la tos, el dolor o el cansancio, casi no bebe, la boca se ve seca o hay claramente menos pañales mojados, conviene valorarlo.

Tu hijo/a se ve inusualmente decaído/a

No se trata solo de cansancio tras una mala noche. Es llamativo si tu hijo/a apenas reacciona, cuesta despertarlo/a o se ve claramente diferente a lo habitual.

La evolución no encaja con una infección leve

Es útil una valoración médica si:

  • la tos se vuelve cada vez más fuerte
  • aparece fiebre alta o que dura más tiempo
  • tu hijo/a tiene dolor
  • vomita repetidamente
  • la tos empezó de forma muy repentina sin un resfriado previo
  • el estado empeora claramente en poco tiempo

Un inicio muy repentino de tos al comer o jugar puede indicar, por ejemplo, que tu hijo/a se ha atragantado o ha inhalado algo.

Tos “perruna”: qué puedes hacer en caso de pseudocroup

La tos perruna suele sonar más alarmante de lo que realmente es en los casos leves. Aun así, es importante vigilar bien la respiración.

Si tu hijo/a respira bien:

  1. Mantén la calma en lo posible. El miedo y el llanto pueden empeorar la dificultad respiratoria.
  2. Sostén a tu hijo/a en posición incorporada.
  3. Háblale con calma e intenta tranquilizarlo/a.
  4. Fíjate si el silbido se oye solo al llorar o también en reposo.

La mayoría de los episodios de pseudocroup son leves y mejoran en poco tiempo. Si hay dificultad respiratoria marcada, hundimientos visibles, labios azulados o agotamiento intenso, tu hijo/a necesita ayuda médica de inmediato.

A menudo se recomienda aire fresco. Sin embargo, su beneficio seguro no está demostrado de forma clara científicamente.

Qué puedes hacer en casa ante la tos típica del resfriado

Si tu hijo/a entre los ataques de tos respira tranquilo/a y en general se encuentra estable, suelen ayudar medidas sencillas.

Mantener la nariz despejada

Sobre todo en bebés, una nariz tapada empeora la tos nocturna. El suero fisiológico puede ayudar a aflojar el moco espeso.

Ofrecer líquidos con regularidad

Los pequeños sorbos suelen ser suficientes. Los líquidos humedecen las mucosas y ayudan si tu hijo o hija quiere beber menos por la tos.

Dar calma y cercanía

Los ataques de tos dan miedo y agotan. Coge a tu hijo o hija en brazos, habla con calma y deja que descanse en una posición en la que pueda respirar bien.

No suprimir toda la tos

La tos es un reflejo de protección y ayuda a expulsar las secreciones de las vías respiratorias. Por eso, no deberías dar jarabes para la tos a niños pequeños por tu cuenta, sino consultarlo antes con el médico o en la farmacia.

Esta información ayuda en la consulta de pediatría

Si lo consultas, una descripción precisa es más útil que “tose muchísimo”.

Anota, si es posible:

  • ¿Desde cuándo tiene tos?
  • ¿Suena seca, con flemas o como ladrido?
  • ¿Aparece solo por la noche o también durante el día?
  • ¿Cómo respira tu hijo o hija entre los ataques de tos?
  • ¿Hay fiebre, moqueo o ronquera?
  • ¿Tu hijo o hija sigue bebiendo con normalidad?
  • ¿La tos mejora, se mantiene igual o empeora?

Entender mejor la tos paso a paso

Con la tio App puedes registrar a lo largo del tiempo la tos, la respiración, la fiebre y otros síntomas. Así te resulta más fácil notar cambios, mantener una visión general incluso en noches inquietas y tener a mano la información más importante si hay dudas en la consulta de pediatría.