Ayer, tu hijo comía verduras, pero hoy de repente solo acepta pasta, pan o fruta. Muchos padres se preguntan: ¿Está recibiendo mi hijo todos los nutrientes importantes? ¿Debería cocinar algo diferente o ser más firme?

Primero: El comportamiento selectivo al comer es común entre el primer y el quinto cumpleaños y suele ser parte del desarrollo normal. Muchos niños tienen temporalmente pocos platos favoritos, rechazan lo nuevo de manera constante o quieren comer lo mismo durante días. Esto generalmente no significa que algo esté mal con tu hijo.

¿Por qué muchos niños pequeños comen de manera tan selectiva?

A medida que los niños se vuelven más independientes, también desarrollan su propia voluntad al comer. Al mismo tiempo, a menudo son más sensibles al sabor, olor, textura o apariencia de los alimentos.

Es típico, por ejemplo, que los niños:

  • quieran comer lo mismo varios días seguidos
  • rechacen nuevos alimentos
  • no les gusten ciertos colores o texturas
  • no quieran alimentos mezclados en el plato
  • amen algo hoy y lo rechacen completamente mañana

Esta fase se conoce como neofobia alimentaria: la reticencia natural hacia alimentos desconocidos. Ocurre en muchos niños entre los dos y cinco años.

¿Qué es normal en esta edad?

Muchos hábitos alimenticios pueden parecer inusuales para los adultos, pero a menudo son parte del desarrollo normal.

Por ejemplo, si tu hijo:

  • quiere comer casi solo pasta, pan o patatas
  • prefiere la fruta a las verduras
  • rechaza nuevos alimentos repetidamente
  • come solo pequeñas porciones
  • de repente ya no le gustan ciertos alimentos
  • quiere los alimentos separados en el plato

Mientras tu hijo crezca, beba suficiente y parezca saludable en general, estas fases generalmente no son motivo de preocupación.

¿Debe mi hijo comer verduras?

Las verduras son una parte importante de una dieta equilibrada. Sin embargo, no es necesario convertir cada comida en una batalla.

Los niños a menudo necesitan muchas exposiciones a un nuevo alimento antes de aceptarlo. Es completamente normal que un alimento deba ofrecerse de diez a quince veces antes de que un niño lo pruebe o acepte.

Más importante que una sola comida es la dieta a lo largo de varios días o semanas.

¿Qué ayuda con la alimentación selectiva?

Muchas familias experimentan menos estrés si eliminan la presión de la hora de comer.

Puede ser útil:

  • comer juntos regularmente en la mesa
  • ofrecer nuevos alimentos repetidamente sin presionar
  • servir porciones pequeñas
  • involucrar a tu hijo en las compras o la cocina
  • dar ejemplo comiendo una variedad de alimentos
  • aceptar que no todas las comidas tienen que ser equilibradas

Los niños aprenden a comer principalmente observando, no a través de la persuasión.

Lo que a menudo complica la hora de la comida

Frases bien intencionadas pueden aumentar la presión sin querer.

Por ejemplo:

  • "Solo tres bocados más."
  • "Al menos pruébalo una vez."
  • "Entonces no hay postre."
  • "Los otros niños también lo comen."

Cuanta más presión, más se aferran muchos niños a su rechazo.

Es más útil una simple distribución de roles:

  • Tú decides qué, cuándo y dónde se come.
  • Tu hijo decide si y cuánto come de eso.

Esta actitud ayuda a los niños a desarrollar su propio sentido de hambre y saciedad.

¿Cuándo deberías consultar con el pediatra?

Es recomendable una consulta pediátrica si tu hijo:

  • acepta muy pocos alimentos durante un tiempo prolongado
  • evita grupos enteros de alimentos de forma permanente
  • pierde peso o apenas gana peso
  • tiene dolor al comer
  • frecuentemente se atraganta o se ahoga
  • parece muy débil en general
  • asocia la comida con gran miedo o estrés

Incluso si el comportamiento alimentario te preocupa constantemente o tienes dudas, vale la pena hablar con tu pediatra.